|
|

|
FEDERICO GARCÍA LORCA (FUENTE VAQUEROS, 1898—GRANADA 1936)
Poeta y dramaturgo eterno cuyo espíritu vagará por siglos por las palabras de todos los poetas de lengua hispana. Responsable máximo del éxito del surrealismo en la iteratura española, su palabra poética se carga de simbolismo y emoción populares. Logró una enorme popularidad al eregir en Romancero gitano un altar a Andalucia y a la cultura gitana, siendo el primero que las dignificaba más allá de folclorismos inhertes. Entre sus obras universales también se cuentan Poeta en Nueva York y La casa de Bernarda Alba. Hombre entusiasta y alegre, su genio fue cortado en su momento culminante de creación por la intolerancia fascista, convirtiéndose él mismo en un simbolo para la historia de España. Sus pecados: ser un intelectual enamorado de la libertad y declararse abiertamente homosexual. |
|
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (ARACATACA, 1928—)
Gabriel José de la Concordia García Márquez es el novelista en lengua española más influyente de la segunda mitad siglo XX. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1982. Se le considera si no el padre del Realismo mágico al menos si su principal exponente. El Realismo mágico es una particular combinación de Realismo e imaginación que pretende retratar la realidad americana captando su espíritu mágico. Relata con naturalidad realista hechos fantásticos que en América se consideran normales. Su novela más reconocida internacionalmente es Cien años de soledad (1967). Otras obras a destacar entre su prolífica producción: El coronel no tiene quien le escriba (1961), El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en tiempos del cólera (1985). Nació en Aracataca, en Colombia, en 1928, donde fue criado por sus abuelos. Estudió en Bogotá hasta que abandonó los estudios. En 1960 se trasladó a la Habana, donde había triunfado la Revolución Cubana y donde hizo amistad con Fidel Castro y el Che Guevara. En 1961 se instaló en Nueva York como corresponsal de Prensa Latina. Al recibir amenazas y críticas de la CIA y de los exiliados cubanos, que no compartían el contenido de sus reportajes, decidió trasladarse a México. En 1969 se intala en Barcelona donde vivirá varios años entablando relación con numerosos intelectuales. A partir de este momento vive a caballo entre México, Colombia, París y La Habana, dedicado a su actividad periodística, novelística, autobiográfica, cinematográfica, editorial, política... |

|
Cien años de soledad
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. “Las cosas tienen vida propia -pregonaba el gitano con áspero acento-, todo es cuestión de despertarles el ánima.” José Arcadio Buendía, cuya desaforada imaginación iba siempre más lejos que la magia, pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra. Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: “Para eso no sirve.” Pero José Arcadio Buendía no creía en aquél tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados... Exploró palmo a palmo la región, inclusive el fondo del río, arrastrando en voz alta el conjuro de Melquíades. Lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo XV con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras... |
|
MIGUEL DE UNAMUNO (BILBAO, 1864—MADRID 1936)
Autor de novelas, poesía, teatro y ensayos filosóficos, Unamuno es uno de los personajes más relevantes de la cultura español de inicios del siglo XX. Su literatura y su pensamiento se basan en el sentimiento trágico de la vida, es decir, en los sentimientos provocados por el miedo a la muerte, a la desaparición. Formalmente fue un absoluto innovador en todos los géneros literarios, siempre persiguiendo la esencialidad expresiva y estructural. Pasó la mayor parte de su vida como rector de la Universidad de Salamanca, desde donde influía en la vida cultural y política del país. En los últimos días de su vida se enfrentó a las fuerzas fascistas recién levantadas en armas contra la República española en un acto que casí le costó la vida. Algunas obras fundamentales son: Niebla, San Manuel Bueno mártir, Abel Sánchez (novela), Del sentimiento trágico de la vida, Vida de don Quijote y Sancho (ensayo), El cristo de Velázquez (poesía), La venda, Fedra (teatro). Su novela más recomendable es Abel Sánchez, donde reescrive el mito de Abel y Caín. |

|
Abel Sánchez
Durante los estudios del bachillerato, que siguieron juntos, Joaquín era el empollón, el que iba a la caza de los premios, el primero en las aulas y el primero Abel fuera de ellas, en el patio del Instituto, en la calle, en el campo, en los novillos, entre los compañeros. Abel era el que hacía reír con sus gracias y, sobre todo, obtenía triunfos de aplauso por las caricaturas que de los catedráticos hacía. «Joaquín es mucho más aplicado, pero Abel es más listo... si se pusiera a estudiar...» Y este juicio común de los compañeros, sabido por Joaquín, no hacía sino envenenarle el corazón. Llegó a sentir la tentación de descuidar el estudio y tratar de vencer al otro en el otro campo, pero diciéndose: «¡bah!, qué saben ellos...», siguió fiel a su propio natural. Además, por más que procuraba aventajar al otro en ingenio y donosura no lo conseguía. Sus chistes no eran reídos y pasaba por ser fu ndamentalmente serio. «Tú eres fúnebre -solía decirle Federico Cuadrado-, tus chistes son chistes de duelo.»
|
|
PEDRO GARFIAS (SALAMANCA, 1901—MONTEREY 1967)
Pedro Garfias es un poeta poco conocido pero de una intensidad y una belleza de palabra difícilmente paragonables. Formó parte de la llamada Generación del 27, junto a García Lorca. Su poesía es sincera y esencial, usando con la humildad de un carpintero los recursos expresivos de las vanguardias. Debido a su militancia política en el comunismo sufrío la expatriación. Junto a la patria perdió también la alegría y se refugió en el alcohol. Los alegres poemas de El Ala del Sur se transformaron en amargos llantos en Primavera en Eaton Hastings. |
|
LLANTO SOBRE UNA ISLA Ahora Ahora Ahora voy a llorar por los que han muerto sin saber por qué Y por las multitudes Ahora Sobre esta roca verdinegra |

|
VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA 20 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Como para acercarla mi mirada la busca. La misma noche que hace blanquear los mismos Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Porque en noches como ésta la tuve entre mis Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, |

|
PABLO NERUDA, Neftalí Ricardo Eliecer Reyes Basoalto (PARRAL, 1904-SANTIAGO DE CHILE, 1972)
¿Qué decir de este poeta universal? Se le conoce principalmente por los poemas de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, donde cantó como nadie al amor, a la mujer y a la sensualidad. Sus palabras han conducido millones de manos a través de cuerpos ajenos. El amor, a través de Neruda, es realista y sublime al mismo tiempo. Es el cuerpo que se hace etéreo y el alma que ansía el sexo.
Pero no todo fueron poemas de amor. También cantó al pueblo, a su pueblo americano y al pueblo universal que sufre. Cantó a la tierra, cantó al mar, a los astros, al viento, a la vida y a la muerte.
Nadie puede perderse su Residencia en la tierra, España en el corazón y, sobre todo, su Canto general. No en vano recibió el Premio Nóbel de Literatura en 1971.
Este popularísimo poeta nació y murió en Chile, país que amaba profundamente. Sin embargo, este amor no fue siempre correspondido por todos en el país andino y en ocasiones sufrió la censura y el exilio. Todo ello por su militancia política al lado de los que sufren.
|




Romance de la pena negra(Romancero gitano)A José Navarro Pardo Las piquetas de los gallos Cobre amarillo, su carne, * Por abajo canta el río: |